Cueva de las Manos: su historia...
En Cueva de las Manos las pinturas se realizaban con pigmentos minerales que obtenían raspando la formación que los contenía. Usaban diferentes tonalidades como el ocre-amarillo (Natrojarosita), verde (terra verde), distintos tonos de rojo: intenso, violáceo, anaranjado, etc. (Hematina y Maghemita), que molían con herramientas de piedra (molinos planos). Para el color negro se utilizó el óxido de manganeso. El pigmento era mezclado con un fluido aglutinante o alguna solución para darle una consistencia que permitiera su aplicación y obtenían pinturas acuosas (como las rojas) y otras más pastosas (como las blancas).
Mediante el análisis de los pigmentos por difracción de Rayos X se observó la presencia de yeso que hacía que el pigmento tuviera mayor adherencia al soporte natural de la roca. Esto se ha documentado también en otros sitios con arte rupestre de América.
En el sitio Cueva de Manos existen variedad de escenas y motivos . Los negativos de manos son una de las características más destacadas del arte. En su mayoría se trata de negativos de manos izquierdas de ambos sexos; las hay de adultos, jóvenes y también de niños pequeños. En el sitio pueden reconocerse:Eligieron el soporte rocoso y aprovecharon sus texturas o grietas para recrear el paisaje. Así, pueden verse unos guanacos huyendo hacia ambos lados de una suerte de cañadón natural formado por la grieta del soporte. Por lo tanto, buscaban un lugar con buena iluminación natural, acceso y reparo para encuadrar su obra aprovechando los rasgos del soporte, con sus fisuras, sectores en relieve, oquedades, etc.
Para pintar usaban pequeños hisopos que en su extremo tenían fibras vegetales, pelos de animales con grasa o directamente pelos de guanaco. Estos hisopos los usaban a modo de pinceles que les permitían realizar trazos lineales, al igual que con los dedos. En algunos casos, pintaban valiéndose de una paleta. Por otra parte, usaban su boca y un corto tubito como un rociador o aerógrafo. De esta forma, soplando pintura sobre su mano (izquierda en la mayoría de los casos), apoyada en la pared rocosa lograban el negativo de la misma. Utilizaban la misma técnica para realizar negativos con las patas de distintos animales silvestres como el choique y el guanaco.
Otra de las técnicas empleadas eran esferas, posiblemente de piedra cubiertas cuero y embebidos en pintura a manera de “sellos” que lanzaban contra los techos o partes altas de los aleros para estampar puntos.
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